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martes, 15 de septiembre de 2020

Buen día, día by Miguel Abuelo



Hay días que lo único que quiero hacer es escuchar a Miguel Abuelo gritando “buen día, día”, tan libre, tan sincero, tan profundo, desde el alma, canto y discurso, discurso y exhortación, casi como un ruego, emanando buen vibra, como develando un secreto, preocupado a la vez por nosotros los atados, con la duda de si entenderemos la simpleza de su poema.

Buen día, día…

La voz firme, convencida, una guitarra y sus manos, el permiso de tomar la voz y aprovechar ese momento. Si, a veces solo quiero oírlo, porque quizá en una de esas entiendo a Miguel, poeta fértil de verdad, como dijo Andrés Calamaro alguna vez. Buen día, día, la poesía del poeta, la poesía del abuelo, ¿cómo describir esto? canción, oración, declaración, decreto: su poema mayor, perfecto e interminable.

Argentino, oh Argentina, ¡cuánto nos has dado!

Miguel Ángel Peralta, mejor conocido como Miguel Abuelo, nació el 21 de Marzo de 1946 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Su madre fue una mujer de nombre Virginia Peralta, pero nunca conoció a su padre. Pasó los primeros cinco años en un orfanato y luego bajo la protección de una pareja mayor que lo apadrinó. Tuvo una personalidad inquieta y rebelde desde chico, siempre ingenioso, se las arreglaba para salirse con la suya gracias a su voluntad innata de subsistir y gracias a su personalidad entradora y simpática, así como también a veces prepotente. La personalidad de Miguel era inestable. Era un hombre hiperactivo, acelerado y difícil de tratar. Pero sin lugar a dudas un genio irrepetible considerado el mejor poeta del rock argentino.

El ingenio de Miguel era tal que por eso nacieron los Abuelos de la Nada, ¡exacto! de la nada.

Miguel narra esto en sus memorias:

    Ellos se habían olvidado de mí por un rato, pero de pronto me descubrieron, y me miraron. Y el señor Brenner, este señor Ben Molar (promotor artístico argentino dueño del sello Fermata), me preguntó: «¿Y vos que hacés, tenés un grupo?». Me dio la respuesta, te darás cuenta. Bueno, yo siempre fui un propulsor de la verdad, pero la mentira la tengo en la punta de la boca para lo que haga falta, es una herramienta. Entonces le dije «Sí, tengo un grupo». El tipo se alarmó porque fui demasiado rápido. Me dijo: «¿Y cómo se llama?». Mi computadora, que caminaba muy rápido, sondeó el fondo de mi alma y encontró una frase del gran Leopoldo Marechal. Esa frase del libro El banquete de Severo Arcángelo decía: [...] «Padre de los piojos, abuelos de la nada». Una frase que me pegó mucho. Pintó esa frase, y así como me vino la puse en la palma de mi lengua. Y se la puse ante las orejas de Ben Molar, que inmediatamente hizo crack, algo se contorsionó en él como si agarrás una tortuga con un anzuelo y la levantás. Se contorsionó inmediatamente y me dijo: «Tienen hora de grabación dentro de tres meses en CBS Columbia. Averigüen el horario, su productor va a ser Jacko Zeller». Yo no tenía lapicera, no me moví del lugar. Pipo anotó rápidamente como buen amigo y buen aliado que era. Terminó la reunión, le di la mano y nos mandamos a mudar. Ahí le dije a Pipo: «¿Te das cuenta en la que nos metimos?». Y él me contestó: «No te preocupes. Vamos ya mismo a la plaza y encontramos a todos los músicos».

“Buen día, día”, es también el nombre del álbum (1984), su segundo como solista y aun estando con los Abuelos, donde más de 20 músicos colaboraron en la producción, todos ligados de alguna manera al Abuelo.

-Vimos que tu disco solista está lleno de invitados-

"Así es, mi disco solista es una empresa. Un conjunto de individuos abocados a la tarea de la unidad, y esa unidad es el producto, un producto creativo y la creación es compartible y compartida, parcial e integralmente, y el espectador revivifica en su carácter personal partes que nosotros ni siquiera vislumbramos y en ese instante él se transforma en creador, por lo tanto siempre hay una participación social grande en un producto creativo. El disco solista es un poco más frío, un trabajo más de estudio, pero creo que en "Buen día, día" hubo efectividad, reconocimientos mutuos y todos nos sentimos muy bien, Participaron 30 músicos y además estuvieron los que hacen ese todo que es el disco: fotógrafos, vestuaristas, maquilladoras, diagramadores, asistentes, productores, plomos..."

-¿Qué significa en tu carrera este disco?-

"Diría que es la punta de un iceberg, algo que comienza y quise comenzar espectacularmente porque estoy preparado para una empresa grande. Pretendo como artista que la línea musical y estética sea inédita y es diferente a los trabajos de los Abuelos de la Nada que tienen otra elaboración, esto fue más rápido. Siempre me pareció poético el nombre Abuelos de la Nada. Justo la nada, un tema que desvela a filósofos y vos rozás el tema, por el camino del atajo".

                                                                        Fragmento entrevista a Miguel Abuelo (Revista Twist y Gritos-1985)

“Buen día, día”, es un poema que rompe con todos los moldes y nos dispara hacia miles de vertientes. Es poesía, es rock, es delirio, es amor por la tierra, es una invitación a mirarse a uno mismo. Con una melodía simple, logró meter en algo más de seis minutos un panorama de su optimismo por el ser humano, sus obsesiones y sus verdades más arraigadas.
Boletín Sudestada

Estoy aquí, escuchando una canción de 36 años de edad, "Buen día, día", y sigo sin entender, pero me hace vibrar bonito... ¿a dónde nos lleva este buen día del Abuelo? 

Grande Miguel Abuelo. 

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